
Tijuana.-Tiendas de abarrotes, sastrerías, casas de cambio, restaurantes, estacionamientos, y hasta vendedores ambulantes de fijo, se han visto afectados debido a lo que ya consideran un atentado de parte de Julián Leyzaola, Secretario de Seguridad Pública.
Así lo denunciaron comerciantes de la Zona Norte, quienes prefirieron guardar el anonimato, para evitar alguna represalia, por parte de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal.
La agresión a la que se han visto sometidos todos los que tienen su fuente de trabajo en la Zona norte, ha llegado a tal grado que tienen que soportar que familiares, empleados y clientes, sean detenidos constantemente, aún portando identificación.
Lo más triste de todo esto, es que dentro de las unidades, los policías municipales hacen una especie de filtro para quitarles el dinero a los que detienen para irlos soltando poco a poco.
Dentro de este esquema de agresión, las fuentes de trabajo de la Zona Norte, se han visto mermadas seriamente. Actualmente entre un 10 y 15 por ciento de los negocios ahí establecidos, han tenido que cerrar sus puertas por el hostigamiento, incluidas algunas de las paraditas que han preferido regresar a sus lugares de origen, por tantas agresiones de que han sido victimas.
Tal parece que la consigna es acabar con lo que se pueda de la zona norte, para beneficiar a algunos cuantos, ya que son pocos los negocios que se pudieran ver beneficiados en el momento en que los pequeños cerraran sus puertas.
Fue durante la administración de Jesús González Reyes, que la Zona Norte, se vio transformada a través de una inversión bastante considerable que le dio vida y auge.
Todo esto pese a los constantes señalamientos de los medios de comunicación ya que consideraban que la inversión era millonaria. Sin embargo Jesús González, no detuvo los planes.
Fue así como el municipio puso 80 millones de pesos, mientras que los empresarios de la Zona Norte, aportaron 200 mil dólares. Este cambio benefició enormemente al lugar, logrando atraer el tipo de turismo que necesitaban ya que la remodelación daba confianza al visitante, sin embargo, todo esto ha quedado atrás en solo mes y medio debido al constante hostigamiento de la policía municipal.
Ahora, las cosas han cambiado, el negocio pareciera ser que es de los policías y no del comercio establecido, que pese a constantes señalamientos de hostigamiento, no hay nadie que le ponga un alto al asunto.
De acuerdo a información obtenida, la actitud del Teniente Coronel, Leyzaola, se debe a que debido a su educación castrense, no puede tolerar que un civil, contravenga sus ordenes. Y todo se remonta a una orden girada por el hace poco mas de un año. Coloco rayas blancas en las banquetas. Cuando los empresarios locales se percataron, exigieron al municipio que hiciera una revisión del uso de suelo, de ahí, lograron la autorización de pintar de verde para convertir esos lugares en áreas de carga y descarga, cosa que ocasiono el disgusto del jefe. Desde esa ocasión, las ordenes fueron rotundas. Nadie debe detenerse ahí, ni siquiera un instante, ni siquiera los proveedores. Vehículo que se encuentre ahí, es remolcado a los corralones utilizando una de las 5 o 6 grúas municipales que de planta están ahí, incluyendo una madrina.
La seguridad en la Zona norte ha sido colocada en la calle primera y Constitución, en primera y Niños Héroes, primera y calle d, calle Coahuila y calle d, calle Coahuila y calle Niños Héroes, calle Coahuila y Constitución, calle Coahuila y Revolución, todo estos retenes se han convertido en un verdadero blindaje que provoca desconfianza y miedo, no solo por su presencia y por todo tipo de arbitrariedades a que han sujetado a la gente que se atreve a andar ne tal lugar.
Toda esta acción policíaca, imposible de ser vista en el resto de la ciudad, ha dado como consecuencia que en la zona norte, las ventas y consumo, hayan bajado hasta en 90%, en todos los giros..
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