El Capitán Primero, Jorge Eduardo Montero Álvarez Secretario de seguridad Rosarito
* “La suburban del “Quicho” nomás se movía”
MONTERO ALVAREZ ARREMETIO A GOLPES CONTRA EL SINDICO
Playas de Rosarito BC.- El Capitán Primero, Jorge Eduardo Montero Álvarez, quien cobra como Secretario de Seguridad Pública Municipal se lió a puñetazos en contra del Síndico Municipal, Arístides Valdespino Arevalo, luego de que ambos se toparon a las afueras del bar “El Torito” al filo de las dos de la madrugada de este Sábado
Testigos de los hechos, confirmaron que el militar se encontraba al interior del bar, mientras afuera sus escoltas vigilaban el acceso junto a su camioneta blindada, lo que motivó la intervención del fiscal municipal.
Luego de tomar nota de la presencia de vehículos oficiales a las afueras de un bar y a esa hora, el Secretario de Seguridad estalló en cólera y personalmente salió a encarar a su compañero funcionario, luego de que este tomaba fotografías de la escena a las afueras del mencionado antro.
Enfurecido encaró al Síndico, cuando este se disponía a retirarse a bordo de su camioneta tipo suburban.
El Secretario de Seguridad apenas tocó con sus nudillos el cristal del auto del lado del conductor, y al bajar la ventana eléctrica, le propinó tremendo derechazo que lo botó al Síndico hacia el lado contrario lo que lo dejó amoratado, maltrecho y confundido.
No conforme con su proceder, el encargado de velar por la seguridad de los rosaritenses, se trepó a la camioneta para continuar con su tanta de golpes, pero se topó con la respuesta del funcionario agredido, quien también logró reventarle la nariz al desorbitado Montero, por lo que aseguran presentes que el militar “tampoco se fue limpio”.
Familiares y allegados de Valdespino Arevalo angustiados acudieron al lugar al ser enterados de que era brutalmente golpeado por un funcionario. A través de la Frecuencia Oficial se pedían informes de la situación.
No obstante los fieles escoltas de Montero, aseguraban que todo estaba 10-5 es decir "bajo control" al tiempo que no permitieron de que nadie interrumpiera el desencuentro entre ambos funcionarios públicos municipales.
Concluido el bochornoso episodio, ambos funcionarios se retiraron para “relamerse sus heridas”, pero ninguno de ellos quiso reconocer o hablar siquiera del desfiguro cometido, mismo que ya es la comidilla de sobremesa en toda la ciudad.
que mendigos
ResponderEliminardejen a mi Monterito
atte
: tu novia