EL TEMA FUE EL IMPACTO SOCIAL DE LA DELINCUENCIA: UNA VISIÓN INTEGRAL. - TIJUANA NOTICIAS

miércoles, 12 de mayo de 2010

EL TEMA FUE EL IMPACTO SOCIAL DE LA DELINCUENCIA: UNA VISIÓN INTEGRAL.


EL DIP. CARLOS BARBOZA CASTILLO, PARTICIPO COMO CONFERENCISTA MAGISTRAL EN EL COLOQUIO DE PSICOLOGIA, EN LA CIUDAD DE TIJUANA, B. C.

Tijuana, B.C.-El día de hoy Miércoles 12 de mayo, se llevo a cabo en la Ciudad de Tijuana, B. C., el Coloquio de Psicología en las instalaciones de Cetys Universidad, el evento conto con la presencia de diversos conferencistas destacados en su ámbito, entre ellos, el Diputado Carlos Barboza Castillo, quien de manera muy precisa hablo de la Delincuencia en nuestro país, con el tema “Impacto Social de la Delincuencia, Una Visión Integral.

En su exposición, el Diputado Carlos Barboza, conferencio que la criminalidad en México ha presentado un crecimiento importante durante los últimos años, este aumento, principalmente en la delincuencia organizada en nuestro país, ha sido de tal magnitud que ha ocasionado un fuerte sentimiento de inseguridad entre la población.

Que la presencia del ejército Mexicano en lugar de ayudar favorablemente, ha contribuido a que la percepción social sea de un clima de inseguridad, vinculado a la incapacidad de atención que la autoridad civil debe proporcionar. Está de más mencionar, que se ha disparado a índices verdaderamente alarmantes.

De esa forma manifestó, que el florecimiento de la delincuencia está vinculado a factores tan diversos como pueden ser: económicos, sociales, familiares, gubernamentales y culturales; entre otros factores más específicos que influyen al establecimiento de la delincuencia como son: la desigualdad social, la falta de oportunidades, la inequidad en la distribución de la riqueza, la desintegración familiar, la sustitución de modelos formativos, la tolerancia indiscriminada a la conducta de los menores en proceso de formación, la sobreprotección, la violencia educativa, la nula educación en valores, así como la falta de políticas publicas que propicien el sano esparcimiento y el desarrollo sustentable de las familias mexicanas; al contrario de lo que se necesita, se da la implementación de políticas públicas que fomentan el hacinamiento.

Pero también, argumentó; encuestas recientes, han revelado que el 85 por ciento de la población considera a la corrupción policiaca y la tolerancia a grupos delincuenciales por parte de los gobiernos, como una de las causas del crecimiento de la delincuencia en México.

Entre los temas que el Legislador expuso, se encuentran “Los Costos Económicos de la Delincuencia”, donde la delincuencia, según estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo, revelo que los costos que se generan por las actividades delictivas en nuestro país, ascienden aproximadamente al 15 % del Producto Interno Bruto, es decir, un costo estimado en más de 95 mil millones de dólares; manifestados en la pérdida de trabajo y consumo entre otros rubros; asimismo hablo sobre la “Falta de Empleo y Oportunidades como Carencia de Valores en el Proceso Educativo Formativo”, en este tema el Diputado expuso que la vinculación del factor social con el económico generan un círculo vicioso, que deteriora aun más a la sociedad. La criminalidad como tal, desalienta la inversión, por lo cual se frena el desarrollo económico y ello genera desempleo, por lo tanto, al no haber trabajo se produce la pobreza y la desigualdad económica, base fundamental para el surgimiento del crimen y la violencia. Cerrándose con ello el círculo que ha venido descomponiendo a las sociedades mayormente de economías frágiles. Es decir, la generación actual de delincuentes se gestó cuando en su infancia, no existía el bombardeo de estímulos visuales o auditivos que en la actualidad han propiciado la denominada, “cultura de la violencia”.

Hoy en día, es preocupante la cantidad de información presentada de manera equívoca, o la difusión de aspectos “artísticos” como lo son: los narcocorridos, los videojuegos agresivos, los dibujos animados violentos, las películas de alto contenido erótico-sexual-violento; aunado al nuevo concepto de familia, en donde todos trabajan, o mamá es a la vez papá, hace presa fácil al menor para que en su crecimiento, la violencia y las conductas antisociales sean catalogadas como normales.

Un falso debate, es tratar de culpar a los medios masivos de comunicación, o responsabilizar a las familias disfuncionales sobre las conductas antisociales de los menores; ya que es obligación de todos entender que hay un nuevo concepto de familia, que la comunicación masiva es reflejo de la sociedad, y asumir un nuevo reto en el proceso de formación humano.

Así, es mejor pronunciarnos por la formación del nuevo ciudadano, entender este concepto como la formación del individuo, desde el proceso mismo de su nacimiento, entendiendo los fenómenos externos como lo es, la comunicación globalizada y el reflejo de los acontecimientos sociales a través de medios de comunicación masiva, por duros que estos sean y la existencia entre otros, de distracciones de contenidos agresivos como lo son los videojuegos violentos.

Ante un sin número de estudiantes de las carreras de Psicología en el estado, Carlos Barboza Castillo, dijo que el impacto social de la malformación del ciudadano es la mayor preocupación en la actualidad, la violencia como modelo y la delincuencia como forma de convivencia, han generado una nueva cultura, a la que algunos sociólogos la han denominado “Cultura de la Violencia” que tiene impacto directo en grupos sociales reconocidos, incluyendo a la propia familia. Además, del surgimiento de subgrupos sociales, cuyo factor de cohesión son los antivalores y la apología de los delitos. Nuevas formas de organización que, al saber que violentando las normas, agredimos sin ninguna consecuencia, fomentan su percepción de impunidad y con ello, se aumenta el riesgo de que puedan caer en actividades delictivas.

Es decir, actuar mal no tiene consecuencia, no tiene sanción y por tanto puede actuarse de esa forma. Este tipo de educación indirecta propicia la violación a las normas y la tentación a caer en conductas antisociales. Han puesto en alerta a psicólogos, sociólogos y hasta juristas y creo que la familia como tal, está llegando tarde al entendimiento de esta problemática.

La estadística es alarmante dijo: el 8.8 % de los estudiantes de primarias y 5.6% de secundaria incurrieron en actos de violencia en la escuela, según revela un estudio del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) El 10.9% reconoció que han robado o amenazado a sus compañeros y el 17 % afirmó haber sido lastimado físicamente por otro estudiante o grupo.

Otro de los temas de mayor relevancia fue el de un “Ambiente Familiar Inadecuado”, debido a la falta de atención directa de los padres y en contraparte la atención directa del entorno, como pueden ser los amigos, los enemigos, los delincuentes o los inadaptados, los cuales darán como resultado la formación de antivalores sociales. El proceso formativo y educacional, con tolerancia indiscriminada, la sobreprotección, el abandono y la severidad en los castigos, así como la ausencia de límites en el comportamiento, genera un deterioro en la forma de vida, la convivencia social es seriamente lastimada. Los Valores que han sido parte sustancial de la vida familiar mexicana sufren con ello, hoy en día daños severos, así como la dignidad de la persona, la integración en la familia y en la sociedad, el trabajo, el respeto por la legalidad y las normas y se pierde la conciencia social.

Finalmente el Diputado Barboza concluyo diciendo que la primera condición es, “No Acostumbrarnos a Vivir en Violencia y Exigir el Restablecimiento de la Legalidad y el Orden”, el día que aceptemos como normal, los robos, los asesinatos, los levantones o las ejecuciones, por mencionar algunos delitos, y aplaudamos como éxito las expresiones: “qué bueno, hoy solo hubo un ejecutado” o “me robaron mi carro, pero a mi no me hicieron nada” estaremos perdiendo la lucha contra la delincuencia.

Formar al “nuevo ciudadano”, al que en la próxima década será productivo, al que en la próxima década se incorporara a la sociedad, es el reto mayor. Y por ello debemos educar en valores, propiciar políticas públicas de desarrollo e integración, mejorar las condiciones de vida y sobretodo apostarles a los niños.

Nuestra sociedad actual esta enferma, la medicina para ella, son los niños educados en valores cívicos y éticos. Apostar al futuro con responsabilidad implica en cada ámbito de competencia, generar acciones para fortalecer al nuevo núcleo de la sociedad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario