
Mujeres VS Mujeres
Por Sara Lovera
MÉXICO D.F.-Este domingo 16 de mayo arranca la definición de autoridades en procesos electorales que abarcan a casi la mitad del país. La primera elección será en Yucatán, donde se renuevan congreso local con 25 diputaciones y autoridades de 106 municipios.
Yucatán es el primer laboratorio donde se pondrá a prueba la temida vuelta del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Hasta el momento de escribir esta columna, la situación era tensa y las acusaciones incluyen la preparación de un fraude.
En el centro del escenario, como seguro sucederá en otros espacios electorales de 2010, están varias mujeres: la gobernadora, Ivonne Ortega Pacheco, dos candidatas para el gobierno de Mérida, Angélica Araujo Aragón por el PRI, y Beatriz Zavala Peniche por el PAN; la presidenta estatal de Acción Nacional, Magaly Cruz Nucamendi.
En Mérida, capital del estado de Yucatán, el análisis político habla de “pugna encarnizada”, van y vienen las acusaciones de la probable manipulación de las y los votantes; a 40 grados de temperatura, se habla de un gobierno estatal lleno de descaro, cinismo, impunidad, frivolidad y terror. Preside una mujer gobernadora, la primera que, a pesar de todas las demandas y tradiciones, promovió el cambio constitucional para dar capacidad jurídica al feto.
En Yucatán, dicen los analistas, se juega el futuro del país y fue en esa entidad donde anidó el avance histórico de las mujeres, donde se legalizó el aborto por razones económicas en 1923, donde floreció el proyecto del partido Socialista del Sureste, donde las mujeres se reunían todos los lunes para aprender cómo controlar sus cuerpos y sus vidas, donde hubo la primera diputada local del país -Elvia Carrillo Puerto- y en esa península mexicana, Alma Reed, llevó a las mujeres el libro de Margaret Langer, relativo a los métodos anticonceptivos.
Ivonne Ortega Pacheco, sobrina de un cacique político, está al frente para garantizar lo que la dirigencia del PRI considera como “ganar de todas”, como declaró el 10 de mayo la dirigente priista Beatriz Paredes Rangel.
Estas mujeres, en estos escenarios de la realpolitik, son la viva prueba de la degradación de la política en México, de cómo hombres y mujeres por el poder se vuelven espejos y reflejos del deterioro que vive México.
Las mujeres políticas, algunas promotoras de diversas iniciativas, que hablan de las mujeres como víctimas, que retratan su ternura y su “debilidad”, quieren estar en el centro del “chiquero político”; otras inocentes, acompañadas de las primeras, creen que en esta terrible crisis aún vale la pena luchar, ellas luchan por la paridad, es decir, porque en los procesos políticos se considere a mujeres en la misma medida que a los hombres, han comenzado una campaña por el 50 por ciento.
En Yucatán se verá hasta dónde las mujeres, arrastradas por el deseo de poder, pueden llegar a acciones y ofensas, a respuestas políticas tan antidemocráticas como lo hacen los hombres. Las mujeres en el poder son capaces de admitir todos los tamices, adoptar acciones contra todas las otras mujeres, como el caso de la gobernadora de Yucatán. Pero lo más grave es que las mujeres en un sistema político de fraude y trampa, se enlodan como cualquier otra persona.
Lo más terrible es que en Yucatán, para las elecciones del domingo, se usará el hambre, la tristeza, la desgracia nacional de los migrantes para engordar las listas electorales del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que los utilizaría para generar más votos a su favor. La “estrategia” fue cambiar sus domicilios en las credenciales de elector y se les llevará el próximo fin de semana para que voten, luego volverán a los campos de cultivo o a los peligros de los desiertos, a arriesgar sus vidas en Estados Unidos. Esta pérdida total de valores no sé donde la aprendió Ivonne, tal vez, dicen de su tío el cacique de Yucatán, Víctor Cervera Pacheco.
Recuerdo que Ivonne fue entrenada por algunas de las políticas que quieren regresar al escenario, cuando Rosario Robles y otras mujeres crearon una empresa llamada El Sostén; lo que es claro es que Ivonne no fue capaz de aprehender la tradición de su propio partido, de su tierra liberal, de sus ancestros socialistas.
En Mérida, Josefina Vázquez Mota, diputada federal y ex secretaria de Educación, dijo que el 16 de mayo “se juega no sólo esa ciudad, el municipio de Mérida, sino el destino de muchos territorios del país”.
En Mérida, dos señoras, de las que eran de antes, con honorabilidad y no sólo pragmatismo, Dulce María Sauri Riancho, otrora gobernadora y también dirigente nacional del PRI y Ana Rosa Payán, dos veces alcaldesa de la capital yucateca, lograron diálogo plural y respetaron las elecciones. Ahora la alumna de Sostén, doña Ivonne, está dispuesta a violar todas las leyes para que el PRI regrese al poder, a pesar de que no gobierna Mérida hace 20 años.
Así las cosas y las mujeres, confundidas entre las feministas, quieren entrar a este juego y arrastrar a inocentes y a interesadas. La transformación hoy es más clara que nunca, no viene a través de los procesos políticos tradicionales en México, mientras no haya democracia y reforma del Estado o una nueva Constituyente.
saralovera@yahoo.com.mx
/////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////
Mujeres y política
Madres sí, pero con derechos
Soledad JARQUIN EDGAR
OAXACA OAX.-Es la tercera vez que escribo en estas fechas algo semejante, reitero en lo mismo porque nada cambia, al contrario en el último año las cosas empeoraron para las mujeres en 18 entidades del país, donde se criminalizó el aborto y en otros tantos se niega la aplicación de la Norma Oficial Mexicana sobre Violencia familiar, sexual y contra las mujeres. Criterios para la prevención y atención (NOM 046).
La institucionalización en México del Día de la Madre , cada 10 de mayo desde 1922, es decir hace 88 años plantea la revisión de lo que significa esta celebración en un país donde ser madre implica serios riesgos para su vida, “lo que revela la fragilidad del mito y la idolatraría que sobre las madres hay en México”.
La sola palabra MADRE tiene todo tipo de connotaciones, desde lo sublime en que se ha puesto a la maternidad que no siempre es voluntaria y una decisión de las mujeres, hasta lo violento que tiene un auténtico repertorio de recordatorios, que cuando se infringen pueden ser motivo de disputas y hasta de la pérdida de la vida que precisamente le habría dado su madre. La misma palabra se usa en el lenguaje machista y hasta misógino en la expresión: mamacita. O la chingada que alude a la madre violentada sexualmente, pero que en realidad se trata de un poblado con ese nombre ubicado en el municipio de San Gabriel, Jalisco.
Buscando encontré lo que serían las muchas acepciones de MADRE, además de ese acto de tener descendencia, que cobra como decía antes un sitio casi divino y de idolatría, el mismo vocablo contrasta con el peor insulto que una persona puede recibir, al menos en México:
Madre-Cosa: "pásame esa madre"
Madre-Cantidad: "es un madral”, “ni madre"
Madre-Denigración: "hijo de tu pinche madre"
Madre-Estado: "ya está muy madreado"
Madre-Imposición: "¡por qué soy tu madre!"
Madre-Velocidad: "iba a rajamadre"
Madre-Daño: "le di en su madre"
Madre-Daño masivo; "le dieron en toda su madre" (por aquello del quinto gasolinazo)
Madre-Valor: "no vale madre", "me vale madre"
Madre-Volumen: "es un madrecita", "¿ya visteS esa madrezota?"
Madrazo-Golpe: "te voy a dar un madrazo"
Madriza-Golpiza: "te voy a poner una madriza"
Desmadre-Caos: "es un completo desmadre"
(http://inciclopedia.wikia.com/wiki/Madre)
A pesar de todo, cada 10 de mayo este país casi se paraliza, se realizan jornadas encaminadas a la exaltación y también se usa como pretexto de campaña, hay una manipulación subliminal y el amor a nuestra madre se convierte en un “bonito regalo” que puede ir desde una plancha hasta un perfume, todo depende.
Sin embargo, habría que decir y reiterar que en 1922, cuando nació esta celebración, lo que se buscaba era reivindicar el valor de las mujeres a través de su maternidad como único destino, lo que era contrario a la propuesta que hacían años atrás las mujeres y feministas que se organizaban para exigir sus derechos, incluyendo la maternidad voluntaria, libre y autónoma.
Desde entonces, han pasado 88 años. Tiempo en el que la vida de las mexicanas cambió de manera radical sobre todo porque de forma masiva llegaron a la universidad, se prepararon. De igual manera se promovió el uso de preservativos y métodos anticonceptivos, lo que permitió reducir el número de hijos e hijas. El dato de INEGI señala que el promedio de hijos por mexicana es de 2.3. Y, porque al incorporarse ellas al mundo laboral, fuera de sus hogares, ellos dejaron de ser los únicos proveedores de la casa.
Estas y otras razones, entre las que se aducen las crisis financieras y la globalización, la familia, esa donde la madre era toda abnegación y sacrificio, se ha transformado. INEGI refiere que en sólo 15 años, el país duplicó la prevalencia de hogares con jefatura femenina.
Los datos muestran cómo la sociedad cambió en México, cómo las mujeres-madres, alcanzan importantes niveles académicos (aunque también hay que decir que en Oaxaca el promedio de escolaridad de las mujeres-madres es de 5.5, no completan ni la primaria).
Otras son exitosas empresarias o incursionan en la política –cuando se les permite- pero nunca dejan de ser el eje vital de sus hogares y del cuidado de las hijas e hijos, para lo cual desarrollan lo que se conoce como la doble o triple jornada de trabajo, mientras los hombres siguen en la línea de la resistencia y casi sin excepción se piensa que las mujeres son las únicas responsables del cuidado de los hijos y de la casa.
Muchas mujeres desean ser madres, pero no todas están en esa posición, por eso se demanda la libertad de decidir de las mujeres sobre no tener o tener hijos, situación que tuvo un retroceso importante en 18 entidades del país durante el año anterior, al criminalizar el aborto o como señala el Grupo de Información en Reproducción Elegida en algunos estados ni siquiera se cumple con la NOM 046.
Esta Norma establece la responsabilidad y obligaciones del personal de salud de atender a niñas y mujeres que han sufrido violencia, específicamente violencia sexual y establecer medidas de reparación y prevención. En ese sentido, para los casos de violación se debe proporcionar anticoncepción de emergencia para evitar un posible embarazo forzado y ofrecer información completa y suficiente relativa a la interrupción legal del embarazo producto de una violación, tanto a menores de edad como a mujeres adultas.
Muchas mujeres sí desean ser madres, pero desean hacerlo en condiciones y derechos que permitan y favorezcan su desarrollo: atención a la salud y acceso a la anticoncepción, guarderías para sus hijos e hijas, donde ellas se sientan seguras de dejarlos en manos expertas y en inmuebles adecuados.
Se necesita también que las jóvenes que se embarazan no sean expulsadas de sus escuelas y en cambio reciban junto con sus compañeros varones verdadera educación sexual, reduciendo embarazos no deseados y la transmisión de enfermedades sexuales letales como el VIH y el SIDA -que entre paréntesis hay que decir, desde que la derecha gobierna este país desaparecieron las campañas televisivas, poderosas campañas –añado- si comparamos la eficacia de la influenza que en sólo unos días nos llevó a circular por la vida con tapa-boca pero persiste “el olvido” y la resistencia consciente a utilizar el preservativo.
Madres sí, pero con derechos en especial para aquellas mujeres de 60 años y más, a quienes ya no les permite trabajar, excepto de cerillos en el súper, sin ningún tipo de relación laboral con las tiendas. Mujeres que dejaron –ahora sí- alma, corazón, pulmones, piernas y brazos en el trabajo doméstico y que vivieron consagradas al servicio de los otros, pero que hoy subsisten sin una pensión.
Madres sí, pero con el derecho real a una vida libre de violencia, que castigue el feminicidio al que se han sumado las triquis asesinadas y desaparecidas, la activista Bety Cariño o la señora de Cuilapan de Guerrero que el pasado viernes ocupó las planas de la nota policiaca.
Madres sí, pero con el derecho libre de su maternidad, con atención médica y que los efectos “de la costumbre” y el machismo no contribuyan a colocar a Oaxaca, Chiapas y Guerrero encabezando la deshonrosa lista nacional por el mayor número de muertes maternas.
Estas son algunas de las condiciones que necesariamente tendrían que revisar los políticos y ahora los candidatos y candidatas que se reúnen en estos días con cientos de mujeres en desayunos o mítines, donde no faltará quien regale trastes de plástico o despensas, en lugar del firme compromiso de hacer cumplir la ley a favor de la maternidad voluntaria en Oaxaca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario